El 27 de febrero por la noche todo estaba
preparado para dar el golpe contra la dominación haitiana, contando los
dirigentes de la Revolución con el concurso de los batallones 31 y 32,
compuestos por dominicanos y reintegrados a la plaza de Santo Domingo
apenas el 30 de agosto, así como con el apoyo de los hermanos Pedro y
Ramón Santana, cuyo prestigio en el Este aseguraba el concurso de toda
la región oriental.
El plan de los revolucionarios era tomar posesión
de todos los fuertes de la vieja muralla que rodeaba la ciudad, tanto
como del puerto y de la barca que enlazaba el barrio de Pajarito (actual
Villa Duarte) en la parte donde antiguamente se fundó Santo Domingo, y
la ribera occidental del río, contando para ello con numerosos oficiales
y clases de la guarnición capitaleña que se habían comprometido en la
revuelta.

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